13 de mayo de 2011

Arqueotipo III: Comprendiendo el amor

Tu serás verdaderamente 
libre cuando sepas 
amar sin juzgar.  
Compleja intención describirte
mal de males,
enfermedad sin cura
ni terapia paliativa que te aguante.

Tengo ganas de no estar viviendo
entre tantas tormentas,
que me confunden
perdiéndome en el cielo de tus ojos.

Ocuparme en el cielo
es la sensación.
No hay integral que te clarifique
ni taxonomía que te clasifique.

No hay razones para tener razones
sobre el olvido;
es compleja la situación
más que tres ecuaciones diferenciales indeterminadas.

Mimetizas como luz,
replicas como virus
en condiciones que llaman romanticismo,
usan organelos cerebrales
y neurotransmisores oscuros
en circuitos neuronales.

¿Es la soledad este complejo?,
acompañado de (f)actores indeterminados;
nadie te investiga, pero todos te viven
hasta la médula de los huesos.

Te mueres por cáncer de monotonía,
y renaces de cenizas...
No te puedo entender,
ben(mal)dito tema de antiguos poetas,
ni Aristóteles o Platón te comprendieron.

Pues bien,
explícate cuál es tu fin, amor.
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