20 de julio de 2009

Quinto poema cuántico - Memoriales de muros desérticos de sueños

Un piano resuena;
mentes recóndidas,
alter ego aparece en escena.
Sabes que escribo,
como maquina escrita por otros,
pequeño dios en la oscuridad.

Malvada diosa,
por qué me odias tanto?
no quise ser tu fin,
admitir estas pruebas,
el plagio que falla
en el pasado recontando
cuentos secos de magia.

Mira las estatuas de sal,
Macondo llueve lágrimas de mercurio,
suave y letal metal,
oro de agua.

Maldita diosa,
destructora de vida,
locura de vates y cura de enfermedades
es inútil negar este hecho
oscuro como tus ojos,
conciencia fotofóbica.

Sabes que este es el fin,
bendito fin,
inorgánico, fugaz
escrito con gritos de campo
aromas a trigales,
maldita diva...
huyes como el oro,
sueños de metal.

Tolerancia cero a tu voz,
apareces como puta de rojo
calla, ya sabes que este es...
mi amor,
maldita... te amo como siempre,
anti- amorío eres,
sueño de todo poeta,
fin exacto,
perfecta anatomía
inutil intentar olvidarte
al describirte.
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