21 de diciembre de 2006

Oxygene II-Vendetta

         Unos tacones negros aparecen en la noche gris del aeropuerto de Santiago, el ambiente se agita cada vez más. Magdalena iba en su sedán rojo, manejaba tranquila y la luz de la lámparas de sodio iluminaban cada una de las lágrimas. Se estacionó al frente de la zona de carga.

          Un avión salía y atravesaba los cielos de Emilia en el campamento Romané. Antonio partía en el vuelo 347 con destino a Santiago... Los tacos seguían su camino, una tarjeta de crédito se introduce, el código 31416, aceptado decía, cantidad US$300000 a nombre de... Magdalena se estaciona,corre desesperada (Demasiado tarde), ya partió el avión. Por favor deme la oportunidad de subir, por favor... Lo siento nada puedo hacer. 

           El dinero salía poco a poco, las nubes se amontonaban como rebaños de ovejas, un viento cálido mecía los arboles; un halo de misterio iba y venia. Los tacones toman el dinero, la corrida se estropea con la caída de gotas desafiantes; al otro lado del pasillo, Magdalena ve una sombra relampagueante... ¡NO, NO! auxilio solo ayúdenme, por favor, no no es hora... ya es tarde, Magdalena, tú perdiste; ninguna de las dos tendrá a Antonio... Piensa, creías que lo dejaría ir así como así, no seas tonta; nuestra familia te negó de siempre... Si no lo tengo, nadie lo tendrá.

         Magdalena desesperada corre al auto, sus llaves caen, el temblor crecía y el miedo le hacía gemir y llorar... Una pistola vomita fuego, una risa malvada emana , un grito rompe el silencio. Los tacones van a las llegadas internacionales...Bienvenido a tu hogar, Antonio... Por fin estaremos juntos sin ese estorbo; tengo el dinero, a mi amor y a nuestro hijo. Besó a su amado. Antonio se pregunta cómo había desconfiado de ella,su esposa y mujer, Emilia
Publicar un comentario