16 de diciembre de 2006

Oxygene I- El Duelo

               Rompió a diluviar en aquella noche oscura que provoca en Emilia un terrible pesar. Está lúgubre y meditativa, viendo cómo se desvanece la sombra de su esposo Carlos Antonio. Emilia llora en la ventana grisácea, y sus manos rodean poco a poco el hinchado vientre que crece cada día.

             La lluvia le trae a su memoria el delicioso gotear de su sangre, las risas malvadas, las preciosas llagas y la melodía de los latigazos; las lágrimas nacen como dos ríos inhóspitos en la dos cuevas calavéricas de su cráneo. Su única esperanza estaba en la bienvenida de la muerte,  que le daba un especial y placentero regocijo culpable .

                 Un relámpago ilumina su imaginación, sale, corre;la puerta desaparece por un instante... Grita desesperada para que su verdugo amoroso regrese para devolverle vida y hacerla feliz ... Silencio ,nadie te responde,Emilia ,vete al campamento y déjate llevar por mí, la muerte.

Italia medieval.
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